Tribuna

Una nueva economía para la cuarta revolución industrial

Foto: Alliance for Excellent Education

Ya estamos viviendo la cuarta revolución industrial…. Estamos en sus inicios.
Si hablamos de cuarta revolución industrial se presume que ya han ocurrido otras tres en épocas y años anteriores. Cada una de ellas han sido la base y fundamento para el desarrollo de la siguiente.

El proceso del conocimiento humano que es el fundamento de cada una de estas revoluciones ha sido ordenado y consecuente. En esta cuarta revolución a diferencia de las otras tres revoluciones anteriores que produjeron sustitución de tecnologías y procesos, ahora en la presente se da la convergencia y utilización de tecnologías digitales, físicas y biológicas que anticipan un cambio del mundo como nunca antes se había visto y que está construido sobre la infraestructura de la revolución anterior.

La primera revolución industrial marcó el paso de la producción manual a la mecanizada con la incorporación de la máquina de vapor entre los años 1760 y 1830. La segunda revolución fue alrededor del año 1850, que incorporó la electricidad para permitir la producción en masa.

La revolución que estamos viviendo va a modificar la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos

La tercera revolución ocurrió entre mediados y finales del siglo XX con la incorporación de la electrónica, la tecnología de la información y las telecomunicaciones, el control digital, el internet.

La cuarta revolución industrial bautizada así por los economistas, es la automatización total de la manufactura que es posible gracias al internet de las cosas y al “cloud computing” o la nube.

Característica de esta época son los sistemas que combinan maquinaria física y tangible con procesos digitales, capaces de tomar decisiones y de cooperar entre ellos y con los humanos mediante el internet de las cosas.

La aceleración del conocimiento humano
Al afirmar que estamos ya viviendo la cuarta revolución industrial y se mira hacia atrás para ver el camino recorrido llama la atención observar como el conocimiento humano es cada vez más acelerado porque cada conocimiento se convierte en la base de otro nuevo.

Su velocidad tiene una constante permanente de aumento que se convierte en característica de la época. Hoy en el año 2018 se calcula que el conocimiento se está duplicando cada dos años.

La revolución tecnológica que conlleva la cuarta revolución industrial.
La revolución que estamos viviendo va a modificar la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Tendrá grandes repercusiones en la seguridad geopolítica del mundo y generará cambios en las normas éticas que lo gobiernan porque afectará el mercado del empleo, el futuro del trabajo, y la desigualdad en el ingreso.
La manufactura que es la célula del sistema de producción industrial va a cambiar radicalmente con la incorporación de los robots y por consiguiente va a cambiar el modo de empleo. Llega la época de la “fábrica inteligente” que se puede controlar por si misma y a lo largo de toda la cadena de valor.

Nanotecnología, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, drones, impresoras 3D, sistemas ciberfísicos son algunos de los términos que se van a utilizan en esta era.

crear una “nueva economía” que regule y organice el nuevo mundo económico

 

¿Revolución industrial para quién?
Los países industrializados que son los líderes de este proceso corren el riesgo de perder cerca de cinco millones de empleos, pero a su vez tienen la perspectiva que van a mejorar los niveles de ingreso y por tanto mejorar la calidad de vida de sus poblaciones. ¿Qué puede decirse entonces de los demás países que hasta ahora son espectadores y usuarios de este proceso?.

“El futuro del empleo a nivel mundial está constituido por trabajos que aún no existen”. Por eso es muy importante entender que este proceso beneficiará únicamente a quienes sean capaces de innovar y adaptarse.
Esto acrecentará la desigualdad en la distribución del ingreso a nivel mundial y seguramente va a crear dificultades geopolíticas alimentadas por nuevas consideraciones éticas de los líderes empresariales que también van a justificar la inequidad.

Se necesitará entonces discutir y crear una “nueva economía” que regule y organice el nuevo mundo económico para evitar volver a la ley de la selva.

Para los países subdesarrollados y emergentes esta situación es una oportunidad y un riesgo. Oportunidad porque mientras los países industrializados discuten una nueva economía para el mundo, pueden desarrollar innovaciones que beneficien sus procesos industriales y mejoren la utilización de sus recursos de producción para alcanzar buenos niveles de vida para su población. Es un riesgo porque si no son capaces de hacerlo pueden ser absorbidos por la nueva era económica y geopolítica que los puede llevar a su desaparición.

Empoderamiento y educación de la sociedad
Ha llegado el momento en que no se puede perder tiempo. La permanente aceleración del conocimiento humano, el proceso ya en operación de la cuarta revolución industrial que significa una revolución tecnológica que está modificando las formas de pensar y producir, de trabajar, de vivir, de comerciar, de relacionarnos con los demás, exige un compromiso y una acción de las autoridades de los países y de sus centros de pensamiento y formación para empoderar la sociedad y formarla con conocimientos y competencias en el nuevo pensamiento que genera esta cuarta revolución industrial.

Los argumentos expuestos en esta tribuna responden en exclusiva al punto de vista del autor, que es responsable de las opiniones manifestadas, y no reflejan en ningún caso la postura de la SEGIB

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