Tribuna

Pueblos Indígenas, agentes de cambio frente al calentamiento global

Cuando se habla de cosmovisiones, a menudo suele confundirse con romanticismo o religiosidades, pero realmente es un asunto práctico. Así como la cultura occidental ha desarrollado su sistema de valores a partir de una forma de entender el origen de la vida y la misión de los seres humanos sobre la tierra, los Pueblos indígenas también han mantenido formas propias de relacionarse con la naturaleza y entre los seres humanos.

Para muchos Pueblos indígenas, la tierra es la madre, para otros es el mar, el viento, la lluvia, o incluso algunas plantas. Para otras culturas indígenas, lo es el trueno, una montaña, una serpiente o las águilas, por citar algunos ejemplos. Infinidad de historias sagradas sustentan sus propias visiones del mundo.

Amparados en dichas cosmovisiones, los Pueblos indígenas desarrollan sistemas de gobierno, culturas y modos de convivencia con la naturaleza y los territorios. En medio de la diversidad, las prácticas y conocimientos ancestrales vigentes permiten una relación holística con la naturaleza en la cual los derechos no tienen una fuente antropocéntrica, sino que, por el contrario, es la naturaleza quien facilita la convivencia, pero se reserva algunas energías y derechos para mantener el equilibrio y la armonía.

En la mayoría de los Pueblos indígenas los conceptos de vida, energía y espiritualidad son sinónimos. Verlos por separado, desde la ciencia, desde la economía y la política y desde la religión nos ha llevado a confusiones, disputas y atropellos innecesarios. Desde un enfoque indígena, la verdad es que en el cosmos, en la tierra y en los corazones de las plantas, de los insectos, de los ríos y mares no hay tal división.

Digo que esto es un asunto práctico porque está probado que esta forma de vida en distintas partes del mundo ha permitido conservar las fuentes de agua y de oxígeno con el que vivimos todos los seres humanos. Desde el Amazonas hasta el Ártico, desde el Sahel hasta el Himalaya, durante generaciones los Pueblos Indígenas han desarrollado la capacidad de generar condiciones de vida en armonía y equilibrio con la naturaleza, generando alimentos mientras preservan la biodiversidad. Algunos científicos a través de evidencia recolectada han comprendido que los Pueblos Indígenas preservan el 80% de la biodiversidad restante en el planeta, mientras ocupamos solamente el 25% de la superficie terrestre. Así mismo, estudios muestran que, en América Latina, cerca del 35% de los bosques se encuentra en territorios ocupados por Pueblos Indígenas y que las áreas protegidas por los Estados en la región se deforestan cuatro veces más rápido que los bosques vecinos donde los Pueblos Indígenas tienen seguridad en la tenencia colectiva de la tierra.

El cambio climático pone en riesgo la supervivencia física y cultural de los Pueblos Indígenas en todo el mundo.

A pesar de que los Pueblos Indígenas somos los que menos contribuimos a las emisiones de efecto invernadero, los cambios ambientales nos impactan de manera desproporcionada. Debido a nuestra estrecha relación con la tierra, el territorio y los recursos naturales, el cambio climático está poniendo en riesgo la supervivencia física y cultural de los Pueblos Indígenas en todo el mundo. Asimismo, dado que habitamos en ecosistemas frágiles como el Ártico, islas bajas, bosques tropicales o montañas altas, estas realidades nos ponen en la primera línea del cambio climático.

El Foro Permanente sobre Cuestiones de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas ha documentado que el cambio climático exacerba las dificultades que ya enfrentan los Pueblos Indígenas, incluida la marginación política y económica, la pérdida de tierras y recursos, las violaciones de los derechos humanos, la discriminación y el desempleo.

El cambio climático está obligando a los Pueblos Indígenas a migrar y reubicarse tanto a nivel nacional como internacional. Sólo en América Latina, más del 50% de los Pueblos Indígenas viven ahora en áreas urbanas. Quienes se ven obligados a migrar lejos de sus tierras tradicionales a menudo enfrentan una doble discriminación como migrantes y como personas indígenas. Es de gran preocupación como las presiones de la tala ilegal, la minería y las actividades extractivas en territorios indígenas han promovido el aumento alarmante de la violencia, ataques y asesinato de líderes indígenas.

Las contribuciones de los mayores guardianes de la biodiversidad rara vez se reflejan en el diseño de estrategias y políticas para abordar los desafíos del cambio climático. Las mujeres Indígenas durante cientos de años han jugado un papel fundamental en la preservación de la biodiversidad, medios de vida, lenguas y cosmogonías. Sin embargo, enfrentan mayores riesgos y mayores cargas por los impactos del cambio climático y situaciones de pobreza. Todavía tienen limitaciones a la propiedad de la tierra, acceso inadecuado a servicios y recursos, tecnologías y educación. Igualmente, los Jóvenes suelen ser dejados de lado en la toma de decisiones sobre las políticas de cambio climático.

Las presiones de la tala ilegal, la minería y las actividades extractivas en territorios indígenas han promovido el aumento de la violencia, ataques y asesinato de líderes indígenas.

Ante estas evidencias y de cara a los retos que representan los efectos de la variabilidad climática y las crisis ambientales, la discusión si los conocimientos de los Pueblos Indígenas son científicos o no es inocua, porque  está probada su efectividad en el cuidado y conservación de la vida. No obstante, la biodiversidad no se puede preservar y la crisis climática no se puede abordar a menos que se reconozcan y respeten los derechos de tenencia sobre la tierra y libre determinación; y se integre un enfoque culturalmente apropiado y basado en los derechos humanos en las leyes, políticas y proyectos y en la agenda del cambio climático.

La preservación de la biodiversidad y el combate de la crisis climática no se podrán abordar sin el respeto a los derechos territoriales y de libre determinación de los pueblos indígenas.

La lucha para afrontar las consecuencias de la huella humana sobre el clima tiene en los pueblos indígenas a sus principales actores. Para nosotros no es una moda, no estamos motivados por la necesidad o por tendencias en redes sociales. Para nosotros simplemente es nuestra forma de vida. Desde allí valoramos, respetamos y damos la bienvenida a todos los esfuerzos que impulsen la superación de visiones antropocéntricas, fortalezcan la coordinación, articulación y complementariedad.

Los argumentos expuestos en esta tribuna responden en exclusiva al punto de vista del autor, que es responsable de las opiniones manifestadas, y no reflejan en ningún caso la postura de la SEGIB

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Análisis Cambio Climático Derechos Desarrollo Sostenible Indígenas Medio Ambiente Medio Rural Tribuna


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