Tribuna

Leyes de cambio climático, clave para descarbonizar las economías: el caso de España

Hace ya un par de años que España pasó de ser un país de espaldas a la realidad del cambio climático a ser un modelo de transición ecológica y económica para el mundo.  

El plan de transición ecológica presentado el año pasado era el mejor de Europa, según la evaluación de la Fundación Europea para el Clima.  

El proyecto de ley de cambio climático, aprobado por el Consejo de Ministros en mayo de 2020, está alineado con el Pacto Verde europeo, responde a los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París y se plantea como un marco de estabilidad y certidumbre de cara a la descarbonización de los diferentes sectores de la economía española.  

Los diferentes artículos que lo componen buscan facilitar una transformación profunda del país que debe ser aprovechada para ganar prosperidad, empleo, innovación, desarrollo tecnológico, seguridad y justicia social.  

La transición ecológica, económica y energética debe ser justa. Para ello se refuerza la participación de las comunidades autónomas y se plantean convenios con el objetivo de fomentar la actividad económica y la mejora de la empleabilidad de los trabajadores en la transición hacia un desarrollo bajo en carbón. 

 

Objetivos para 2030 y 2050  

Esta transición parte con dos fechas clave: los años 2030 y 2050, que marcan el esfuerzo de España para situarse en la senda de la neutralidad en carbono, culminando en 2050. Antes de ese año, y de acuerdo con la estrategia de descarbonización de la Unión Europea, el sistema eléctrico deberá ser ya 100% renovable.  

Para lograr las metas de neutralidad climática se amplía el porcentaje de los Presupuestos Generales del Estado, se refuerza la financiación para investigación, desarrollo e innovación sobre el cambio climático y la transición energética. 

 

Calentamiento global  

La nueva versión de la ley desarrolla aspectos inéditos como la gobernanza y la participación pública y contiene medidas reforzadas de adaptación al cambio climático.  

En este sentido, aborda cuestiones concretas, urgentes e importantes como la planificación y gestión del desarrollo urbano, protección de la biodiversidad, gestión forestal sostenible y desarrollo rural, gestión sostenible del agua, atención especial a la seguridad alimentaria, reduciendo los riesgos alimentarios asociados al cambio climático.  

La transición ecológica se apoya en el desarrollo de las energías renovables. Destaca el énfasis puesto en reducir las emisiones ligadas al transporte, que suponen casi una tercera parte de las emisiones totales de España. Se centra en el tráfico por carretera, que por sí solo genera un 25% del total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).  

Un tercio de las emisiones por tráfico se producen en las zonas urbanas, generando, además, importantes problemas de salud.  

 

Movilidad eléctrica  

Con vistas a una movilidad sostenible, se insta a todas las administraciones a alcanzar en 2050 un parque de turismos y de vehículos comerciales ligeros sin emisiones directas de CO₂.  

Incluyendo la creación de una plataforma de información sobre puntos de recarga, la obligación de instalar puntos de recarga en edificios de nueva construcción y en intervenciones de edificios existentes, así como de instalar al menos una infraestructura de recarga eléctrica en el 9% de las gasolineras.  

 

Retos 

La ansiada y ambiciosa ley de cambio climático no viene sola. Además de una necesaria coordinación entre los distintos ministerios y administraciones públicas, el Gobierno cuenta ya con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC).  

Este plan ha integrado las recomendaciones que hizo la Comisión Europea a un borrador anterior y requiere ahora de un proceso de información pública del Estudio Ambiental Estratégico del PNIEC.  

La ley de cambio climático no es suficiente, pero es necesaria e implica muchos pequeños pasos para un importante viaje.  

Un viaje en el que todos nos vamos a embarcar, con mayor o menor determinación, con ley o sin ella, para cambiar nuestra relación con el planeta. 

 

Este artículo es una versión simplificada y actualizada del original, que fue publicado en The Conversation. Se reproduce aquí con autorización del autor. Leer la versión completa original. 
Los argumentos expuestos en esta tribuna responden en exclusiva al punto de vista del autor, que es responsable de las opiniones manifestadas, y no reflejan en ningún caso la postura de la SEGIB

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Cambio Climático España Tribuna


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