Tribuna

Economía circular, brechas estructurales e inclusión social en Iberoamérica

El reciente informe de la CEPAL sobre el Panorama Social 2018 en América Latina y El Caribe analiza temas cruciales de Iberoamérica, como son la inclusión socio-laboral y las debilidades estructurales de estos países caracterizados como países de renta media.

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) viene impulsando desde hace muchos años la Cooperación Iberoamericana trabajando mano a mano con los otros 21 países de esta comunidad: 19 países de América Latina de lengua castellana y portuguesa, y los países de la Península Ibérica, España, Portugal y Andorra.

El V Plan Director de la Cooperación Española (2018-2021) contribuye a la aplicación de la Agenda 2030 potenciando la sostenibilidad económica, social y medioambiental y el reconocimiento de unas responsabilidades compartidas. Además, reconoce que tenemos que fortalecer las alianzas con todos los actores, su alineamiento con los ODS y su defensa en los distintos foros nacionales e internacionales.

Sabemos que la creciente desigualdad económica y social debilita los procesos de desarrollo en curso, dificulta la erradicación de la pobreza y obstaculiza un crecimiento económico a medio y largo plazo.

¿Cómo podemos concienciar a nuestros ciudadanos, a las empresas y a los gestores públicos para alcanzar un desarrollo humano sostenible y más equitativo?

El ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama, asistió en Madrid a la “I Cumbre de Innovación Tecnológica y Economía Circular” (6 de julio de 2018).  Obama reconoció que la política es la forma en la que tomamos decisiones conjuntas que “nos afectan a todos”. Los 1.500 asistentes valoramos la necesidad de nuevo modelo económico y de la denominada economía circular. Esta cumbre fue inaugurada por Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, y Juan Verde, presidente de la Advanced Leadership Foundation.

Barack Obama recalcó también que estamos viviendo un momento muy especial. Que, aunque el progreso pueda ser dolorosamente lento, la trayectoria de la humanidad nunca ha estado mejor, por su persistencia, la mejora de la educación y la creatividad de los ciudadanos. Juan Verde, coordinador principal de esta Cumbre, apuntó que “sin planeta no hay economía” y que el cambio climático no debería ser una preocupación de los distintos partidos políticos. Es un tema de todos!. “Es un asunto de sentido común”.

Tenemos por delante impulsar una economía que brinde a todos más y mejores oportunidades laborales con mejores empleos y mayores ingresos

Por su parte, el científico Jesús Martínez Linares reafirmo que todo “estaba conectado”. Proyectó en la pantalla dos fotografías -muy sorprendentes- que reflejan el fuerte deterioro medioambiental que se observa en las dos caras de la frontera que separa la República Dominicana Dominicana y Haití. El impresionante contraste existente entre el lado haitiano, totalmente árido y sin apenas árboles, en contraposición con el lado dominicano, verde y con mucha vegetación.

Otro dato muy revelador en esta Cumbre fueron las bolsas de plástico, las que utilizamos a diario, que encontramos en una gran mayoría de centros comerciales y tiendas. Lamentablemente, estas bolsas de plástico con un tiempo de uso aproximado de doce minutos -desde que realizamos la compra hasta llegar a nuestras casas-, tardarán aproximadamente 400 años en biodegradarse.

Me gustó mucho la ponencia de Rodalia Arteaga, única mujer que ha sido presidenta de Ecuador, defendiendo la necesidad de fomentar la ética y el sentido común; mejorar la educación de niños, jóvenes y adultos, para que sean ciudadanos bien informados y bien capacitados.

El ingeniero y comunicador italiano Nicola Cerantola, difusor de la economía circular corroboró que los recursos naturales se nos acaban, y que este era ya un mensaje claro para las empresas. “La transición está en marcha y es el momento de adaptarse, por puro sentido común y por el bien del planeta”.

A la vista de estos llamamientos ¿Cómo podemos apoyar estos cambios? ¿Qué deberíamos hacer desde los Organismos Internacionales, las empresas, universidades, ONGs y la sociedad civil?

El Cuarto Sector es una “multi-stakeholder initiative”, liderada por la Secretaría General Iberoamericana y el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas para América Latina (PNUD), en colaboración con el World Economic Forum. Una plataforma global que reúne a instituciones públicas, privadas y filantrópicas comprometidas en canalizar una financiación importante para el crecimiento de las entidades del Cuarto Sector, de aquí al año 2030; fomentando un ecosistema que promueva la creación de numerosas empresas sociales. Busca movilizar aquellas colaboraciones institucionales que puedan generar un mayor conocimiento y concienciación sobre el Cuarto Sector, sobre los nuevos modelos de negocio y de inversión, apostando por la formación de profesionales y líderes en Iberoamérica.

Sabemos ya que muchos “millennials” prefieren comprar productos y servicios de aquellas empresas que se han comprometido con un comportamiento ético. Se combinan así los valores y la responsabilidad social corporativa, un consumo más responsable y una producción más sostenible y ordenada (frenar los daños del cambio climático, construir sociedades más inclusivas, sin oponerse a una legítima obtención de ganancias).

En el marco de la XXVI Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y Gobierno -noviembre de 2018-, se aprobó el II Plan de Acción Cuatrienal de la Cooperación Iberoamericana 2019-2022 (PACCI), alineado con la Agenda 2030.

Una Agenda universal para impulsar los ODS y las Alianzas para el Desarrollo. Una hoja de ruta que nos implica a todos, a los Estados, a las autoridades locales, las Naciones Unidas, los Organismos Iberoamericanos, las universidades, las empresas y la sociedad civil.

El PACCI 2019-2022 tiene entre sus Ejes Estratégicos, “Contribuir a la inclusión social, poner fin a la pobreza y reducir la desigualdad”; mejorar la calidad de vida de la población más desfavorecidas, apostando por una mejor gobernanza, con gobiernos más abiertos que sepan encauzar las demandas de sus ciudadanos.

La Cooperación Iberoamericana -con el consenso de los 22 países que la conforman- asumen también proteger los derechos de los pueblos indígenas y de la población afrodescendiente (su cultura y su identidad propia). Adicionalmente, las distintas Agencias de Cooperación Iberoamericanas reforzarán los derechos de las personas con discapacidad, garantizando su plena inclusión en la vida política, económica y social (Mandato de Cartagena de Indias, 2016).

Finalmente, como subraya el Informe 2018 de la Cepal, aunque la pobreza en América Latina se mantuvo estable en 2017, aumentó la pobreza extrema, con su nivel más alto desde 2008. Tenemos por delante impulsar una economía que brinde a todos más y mejores oportunidades laborales (mejores empleos y mayores ingresos); Estados eficientes, confiables, abiertos e innovadores, con mayores capacidades fiscales y administrativas; convencer a los grupos e intereses privados a para que nos desvíen al Estado de su deber de servir al interés público; concentrar la atención en políticas que favorezcan el desarrollo productivo, empleos de calidad, mejoras en la educación, y una mayor innovación social.

Los argumentos expuestos en esta tribuna responden en exclusiva al punto de vista del autor, que es responsable de las opiniones manifestadas, y no reflejan en ningún caso la postura de la SEGIB

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