Ciencia

La hora de las científicas

La coordinadora de la Red Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Género anima a las mujeres a asociarse para romper de una vez el techo de cristal

Todo comenzó en 1996. Entonces, Eulalia Pérez Sedeño, hoy profesora investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), volvía de Berkley y decidió organizar un congreso a nivel español de mujeres científicas. La respuesta fue inmejorable, y contó con la participación no solo de científicas del país, sino también de Argentina o México.

Un nutrido grupo de mujeres iberoamericanas que pronto descubrieron a través de sus relatos que tenían problemas comunes. Una coincidencia que se convirtió en una toma de consciencia. A partir de aquel primer congreso, estas científicas, junto a otras muchas que se han ido sumando, conformaron la Red Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Género (RICTYG) y decidieron reunirse cada dos años, en un Congreso Iberoamericano, en el que trabajar juntas.

El último de estos congresos se celebró el año pasado en Costa Rica, el próximo será en Bilbao en 2018. Hasta entonces, esta red temática que forma parte del programa de la cooperación iberoamericana de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED), seguirá trabajando por avanzar en un camino que cuenta aún con muchos obstáculos, pero que tiene en estas mujeres un valor cuyo fuerza es superar todo límite.

Eulalia Pérez Sedeño,Coordinadora de la Red Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Género (RICTYG).

– ¿Cuáles son los principales obstáculos que se encuentra hoy una mujer científica?

– Tenemos dificultades, sin duda, que suponen un techo de cristal al que tenemos que enfrentarnos todos los días. Una de estas dificultades está relacionada con cómo podemos compaginar nuestra vida personal con la profesional, sin que la primera suponga un freno para poder avanzar como profesionales. La segunda es la discriminación jerárquica que sufrimos. Llama la atención cómo aun siendo las mujeres desde el año 1986 la mayoría de licenciadas en las facultades, luego somos una minoría en los puestos altos de la carrera académica, cifras que no se corresponden con lo esperado. La tercera es la ausencia de mujeres en los puestos de toma de decisiones.

– ¿Cómo trabaja la red para revertir esta situación? 

– Hemos intentado generar indicadores de género para poder medir la desigualdad y estudiar así los sesgos por género. Sin embargo, es un trabajo difícil ya que muchos países no desagregan por género sus datos y, lo que es peor, algunos ni siquiera recogen datos. En ese sentido, se echa de menos más políticas proactivas que remuevan las desigualdades. Otro de los objetivos de la red es visibilizar a las mujeres. Esto es un problema tanto actual como histórico. En la historia de la ciencia, hay muchas mujeres que han desempeñado un papel crucial y están invisibilizada, hay que recuperar esa memoria. En cuanto a la actualidad, nos encontramos con que muchas mujeres no tienen modelos de referencia. Sobre todo, en los cargos más altos, ya que apenas hay mujeres. Esto nos obliga a que, por lo general, tenemos que trabajar el doble para demostrar lo mismo que un hombre.

Aún nos faltan modelos de referencia por la ausencia de mujeres en posiciones de poder

– ¿Cómo colaboran entre países?

– Formalmente nuestra red está formada por 106 científicas de 10 países, si bien, de manera informal somos muchas más, esto está sirviendo para que podamos generar intercambios muy interesantes. Por lo generla, aquellos países que son más fuertes en algunos aspectos colaboran con los que están un poco más débiles a través de distintos medios como tallares, cursos, capacitaciones… Como parte de un proceso de aprendizaje.

– Y los hombres, ¿cuál es su papel en la lucha por la igualdad de género?

– La igualdad es un carrera en la que participamos todas y todos. La desigualdad responde a una cuestión de poder. Entiendo que muchos hombres no quieran renunciar a su parcela de poder y que muchas veces se dan mecanismos muy sutiles… En todo caso, la clave está en la educación. Desde pequeñitos se nos educa de modo diferente, y es increíble el efecto que esto tiene en el autoestima de las niñas, hay que incidir en educar en igualdad. Y, por supuesto, es también fundamental que los hombres se involucren en esta carrera.

A las jóvenes científicas: que se asocien, que formen redes, que se apoyen entre ellas

– ¿Que puede decirle a una científica joven que inicia su carrera y se encuentra con serios obstáculos como los que ha descrito?

– Ante todo que no se desespere, que tenemos que estar ahí. Derrochar todo ese talento es algo que no se puede permitir. Lo importante es que esa joven científica se asocie a otras mujeres, que formen redes, que lo intenten, que se apoyen entre compañeras.

Lee el reportaje sobre las pioneras de la ciencia en la web de la RICTYG.

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