Lola Castro: “Pedimos a la UE que recupere la seguridad alimentaria como prioridad y vuelva a la cooperación tradicional con la región”

La falta de cosechas y de alimentos es una de las causas principales de la migración desde el sur hacia el norte del continente americano. Cuando las personas están en tránsito, quedan en una situación de extrema vulnerabilidad, también alimentaria. El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe ayuda a los desplazados por los conflictos y a los empobrecidos por los desastres. Somos Iberoamérica conversó con su directora, Lola Castro, para conocer cuáles son las situaciones de mayor emergencia en la región y qué reclama la organización humanitaria para prevenir esas crisis y atajarlas.

 

¿Qué crisis alimentarias preocupan hoy más en la región?

Estamos extremadamente preocupados por la situación de Haití, pero no es la única en la que estamos trabajando. Es una situación en la que se mezcla la falta de gobernanza, la violencia, el desplazamiento de personas y la imposibilidad de acceso a alimentos cuando la violencia toma las calles. En Haití en este momento tenemos a la mitad de la población en situación de inseguridad alimentaria, aproximadamente 4,4 millones de personas. Hay unos 340.000 desplazados internos, llegar a ellos con comidas calientes es un papel nuestro importantísimo.

 

¿Cómo afecta la violencia a la seguridad alimentaria?

El problema en Latinoamérica y el Caribe es que las crisis de seguridad se nos convierten luego en crisis de inseguridad alimentaria. En la región tenemos un 29% de pobreza, 181 millones de personas en pobreza en toda la región. Hay también 43 millones de personas desnutridas o que no cuentan con una nutrición adecuada, un 6,5% de toda la población. Si a eso le sumas las desigualdades y la brecha de género, tienes ya un caldo de cultivo para crear violencia e inseguridad.

 

¿Cómo actúa el Programa Mundial de Alimentos en un caso así?

Desde el Programa Mundial de Alimentos estamos también intentando ver cuáles son las causas subyacentes de este problema para que las personas más vulnerables cuenten con una cesta básica. Otro asunto que trabajamos es expandir la alimentación escolar. De esa forma, la familia puede mandar a sus niños a la escuela, los niños y niñas comen, estudian, se educan, no están hambrientos y cuando vuelven a casa también traen estabilidad, alegría. La alimentación escolar es un promotor de estabilidad social. Las personas cuando tienen apoyo de una manera o de otra también deciden no migrar, que es otra de las grandes crisis de la región.

El problema en Latinoamérica y el Caribe es que las crisis de seguridad se convierten luego en crisis de inseguridad alimentaria.

Una crisis que se agudiza.

Es una crisis enorme y en Europa casi ni se habla de ella, porque los migrantes sobre todo suben hacia la frontera de Estados Unidos. El tercer lugar del que quería hablarte, entre los que más nos preocupan, es Centroamérica. El fenómeno de “El Niño” ha afectado enormemente a Centroamérica. Incluso desde aquí sentados, en Panamá, vemos cómo el canal funciona a medio gas porque realmente han bajado los niveles de agua. En Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua hemos visto unas reducciones de cosecha de 25%. Cuando las personas pierden sus cosechas un año tras otro, al final no consiguen mantenerse en las comunidades y su único recurso es salir y migrar hacia las ciudades, y luego migrar de las ciudades para el norte.

Esto es lo que estamos observando, un gran aumento de la migración que no solo viene de Suramérica y por el Darién, sino también en Centroamérica relacionada con “El Niño”. Hay millones de personas en este momento en inseguridad alimentaria en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, y el PMA está trabajando con ellos de diferentes maneras, pero sobre todo intentando estabilizar la situación en las comunidades. Es decir, haciendo proyectos con los que las personas puedan plantar de nuevo, con microseguros para que los hogares que perdieron su cosecha tengan un dinero para volver a comprar semillas y fertilizante y volver a plantar, y al menos quedarse y tener una opción de vida más que migrar solamente.

 

¿Entre esos programas está también la alimentación escolar?

Sí, porque en algunas áreas como Guatemala ha habido incluso un aumento de la desnutrición aguda. El nuevo Gobierno de Guatemala está realmente empeñado también en hacer una inversión social sostenible y cambiar estos grandes indicadores de pobreza, desigualdad y desnutrición,ahora tanto crónica como aguda.

 

¿Cómo funcionan esas plataformas del PMA para identificar el riesgo de inseguridad alimentaria?

Nosotros tenemos varias plataformas digitales en las que lanzamos links y la población responde a esos links. Y nos dice qué ha comido esta semana, qué ha comido este mes, cuál es el costo de los alimentos, como están funcionando en el hogar, y todo eso entra en una base de datos y se revisa para verificarlo. También vemos otros datos que tenemos, como los precios de mercado, la disponibilidad en los mercados, temas de clima, sequías, lluvias; cruzamos todos esos datos y nos sale como resultado que, por ejemplo, en Guatemala ahora estamos viendo un incremento muy agudo de la inseguridad alimentaria debido a varios indicadores, pero sobre todo a la sequía que afectó las cosechas. La población no ha conseguido tener una cosecha, ni para comer ellos en algunas áreas, ni para vender y tener ingresos que les sirvan para cubrir otras necesidades. Son plataformas digitales muy sofisticadas que realmente nos dan información en tiempo real.

La UE está creando un vacío en la ayuda al desarrollo en Latinoamérica y el Caribe que se tiene que arreglar lo antes posible.

¿Cómo es la relación entre inseguridad alimentaria y migración?

Tenemos aproximadamente identificado que entre el 26% y el 28% de las personas se mueven porque no han tenido una adecuada seguridad alimentaria, es decir, que no consiguen mantener su hogar. Se mueven, como te contaba, porque perdieron su cosecha y no tienen recursos sociales que les apoyen. Las razones de la migración son la violencia, la gobernabilidad –es decir, si hay un Estado que te apoya– y la tercera causa que suele salir casi siempre es la inseguridad alimentaria. Luego, las personas que están en movimiento tienen inseguridad alimentaria mientras están en tránsito. Estas personas quedan en una extrema vulnerabilidad alimentaria. Nosotros apoyamos a los gobiernos para que ellos entiendan qué se debe hacer en un centro de llegada, qué tipo de comida se les debe dar. Tanto en Panamá, como en Honduras, como en Guatemala y como en El Salvador estamos haciendo ese tipo de trabajo con los gobiernos.

El Gobierno de Honduras, por ejemplo, estuvo en Ecuador y vio como allí las personas que están en tránsito reciben sus paquetes alimentarios en la frontera y luego mientras caminan van a comedores o cantinas. El problema en Centroamérica es que en este momento no se ha declarado una emergencia humanitaria por migración, entonces como Programa Mundial de Alimentos estamos enfocados más bien en las causas raíces, en el Corredor Seco, en los altiplanos, para que la gente tenga opciones, básicamente; y luego abordamos todos los temas de seguridad alimentaria general con el gobierno, pero no específicamente con migrantes en tránsito, solamente apoyamos a los gobiernos para que trabajen con ellos. En Suramérica sí apoyamos a los migrantes en tránsito y les damos alimentación mientras se están moviendo.

 

¿Cuál es el mensaje del PMA ante esta crisis migratoria que se agrava en la región?

Hay que invertir mucho más y mi mensaje no es solo para los Estados Unidos y Canadá, que son los mayores receptores de migrantes de la región, sino también para Europa, que debe mirar también un poquito al oeste, no sólo al este o al sur de Europa. Está muy concentrada en Ucrania, Oriente Próximo y el Sahel, mientras que Latinoamérica y el Caribe, que es un continente de democracias, de amigos de España y también de Europa, está siendo despoblado de talento, el talento está saliendo de los países, la gente está en movimiento porque no tiene alternativas de vida.

 

¿Qué debería hacer la UE que no esté haciendo?

Durante la Presidencia de España del Consejo de la Unión Europea (en el segundo semestre de 2023) hubo un par de elementos muy claves como fue la reunión de la UE con los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y quedó muy claro que Europa quiere continuar trabajando con Latinoamérica y el Caribe. Ahora, el tema de inseguridad alimentaria, de poblaciones en pobreza y de desigualdad hay que trabajarlo con los gobiernos de la región. Y además, hay que hacerlo de manera sostenible, no se puede trabajar solo seis meses y luego abandonar.

Yo creo que la Unión Europea tiene que volver a la cooperación en el sentido tradicional, a través de los proyectos de desarrollo. Ahora estamos en un proceso donde la Unión Europea está haciendo proyectos de desarrollo que involucran a bancos, al sector privado, a los gobiernos, a la sociedad civil. Muy bien, me parece muy bien, pero no acaban de arrancar, y se crea un vacío en la ayuda al desarrollo en Latinoamérica y el Caribe que se tiene que arreglar lo antes posible. Yo le pido a la Unión Europea que reconsidere que lo que ellos llaman el gateway sea la solución única para apoyar el desarrollo en Latinoamérica y el Caribe, especialmente en seguridad alimentaria y nutricional.

Latinoamérica y el Caribe están siendo despoblados de talento, la gente está en movimiento porque no tiene alternativas de vida.

¿Cómo es el enfoque en esa materia?

La Unión Europea tenía como prioridad anteriormente, en todos los países de la región y del mundo, la seguridad alimentaria. Esto ya no está como una prioridad, lamentablemente, incluso durante el covid-19. Se quitó como prioridad en el 2019-2020. Luego con la pandemia, la inseguridad alimentaria se vio como una de las grandes preocupaciones mundiales y uno de los grandes problemas. Por ello, queremos y pedimos a la Unión Europea que recuperen el tema de seguridad alimentaria como una de las prioridades a trabajar con los países, sobre todo en Latinoamérica del Caribe, donde los sistemas alimentarios son frágiles.

No podemos olvidarnos de Latinoamérica y el Caribe desde España y desde Europa, ese es mi mensaje. Debo decir que la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo está apoyando enormemente, dobló sus esfuerzos de 2022 a 2023, y estamos hablando este año no solamente de ayuda humanitaria, sino también de hacer trabajos más sostenibles, a más largo plazo, como de resiliencia y de apoyo a las comunidades que están afectadas tanto por la crisis climática como por temas de violencia y otras potenciales causas raíces de la migración. Quiero animar a que continuemos trabajando con Latinoamérica y el Caribe, y recordar que el Programa Mundial de Alimentos está aquí totalmente disponible para trabajar con los gobiernos, la sociedad civil, los think tank.