Historias

IberArtesanías: “Ayudar a los artesanos para ayudarnos a nosotros mismos”

El sector artesanal ha sido uno de los más afectados por la pandemia. Qué ha hecho el programa iberoamericano junto a los países que lo integran y cómo ayudar a los artesanos. Entrevista a su presidenta, Emma Yanes.

Un congreso de tintes naturales, un catálogo iberoamericano de obras artesanales emblemáticas, el premio iberoamericano de artesanías del área textil y la apertura de un fondo de vulnerabilidad exclusivo para zonas marginales. Estas son algunas de las propuestas que los países miembros del Programa IberArtesanías acordaron en su última reunión, en diciembre de 2019.

“Y de pronto surgió el COVID-19”, dice con desazón la ceramista Emma Yanes, actual presidenta del programa y directora del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías de México (FONART), organismo que actualmente tiene a su cargo la presidencia de IberArtesanias.

“Entonces se decidió que todo el recurso que se tenía proyectado para el 2020 se fuera al fondo de vulnerabilidad”, cuenta Yanes.

Desde seguros de desempleo hasta apoyo alimentario, cada país decidió una estrategia para utilizar ese fondo y apoyar a los artesanos.

Yanes cita algunos ejemplos: Colombia dio apoyo en efectivo y con expensas; Uruguay creó una página web para difundir los productos artesanales; México usó el fondo para expensas y compra de productos artesanales.

“Este es un proyecto piloto. Tenemos un reglamento estricto de rendición de cuentas y, si funciona de manera adecuada, podemos acercarnos a nuevos fondos internacionales”, dice la presidenta de IberArtesanías.

Nunca había pasado en la historia de la institución que las solicitudes que se hacen a las casas de artesanía de México no son para llegar a determinado concurso o para la venta de la obra, sino para ayuda alimentaria

“La estrategia prioritaria en la primera etapa es que sobreviva el sector, evitar que las personas caigan en pobreza extrema y rescatar las tradiciones, que no desaparezcan las técnicas, que los talleres artesanales se mantengan”.

Una forma de articular propuestas es a través del intercambio de saberes, por ejemplo –explica Yanes–aprovechando la gran trayectoria textil de los países para la producción de cubrebocas (mascarillas).

En México, un catálogo online las ofrece bordadas, decoradas, una especie de mosaico cultural, “para adaptarse a la crisis y contribuir a la salud pública”.

 

La situación del sector

A la pregunta sobre cómo el sector se ha visto afectado por la pandemia, la presidenta de IberArtesanias es contundente: La afectación es enorme; el sector vive en una enorme fragilidad debido al carácter informal de su producción, al cierre de los caminos de comercialización y a las consecuencias del confinamiento”.

“No hay un diagnóstico claro y hay que hacerlo”, afirma Yanes.

“Esto no se puede soportar demasiado; algunos migran, otros trabajan de albañiles, otros están usando su producción para comprar comida. Es muy crítica la situación que se está viviendo”, advierte la también directora del FONART.

“Nunca había pasado en la historia de la institución que las solicitudes que se hacen a las casas de artesanía de México no son para llegar a determinado concurso o para la venta de la obra, sino para ayuda alimentaria», añade.

“Cuando llegan los grandes artistas que han ganado concursos solicitando para su pueblo una tonelada de maíz es que la cosa es dramática”.

 

Soluciones de largo plazo

Para Yanes la solución es clara: dejar de ser un sector marginal de la economía para convertirse en un ámbito clave de una estrategia central de crecimiento. “Que exista en cada uno de los países una política de apoyo que convierta a los artesanos en proveedores de ese gobierno”.

“¿Se imaginan el impacto positivo de reemplazar las botellas de plástico, que se consumen en las oficinas de gobierno y cambiarlas por barro, por vidrio, por cobre?”, reflexiona.

Yanes dice que todos países miembros de IberArtesanías están retomando esta iniciativa, junto con poder inscribir a los artesanos dentro de la producción nacional como proveedores.

“Los ciudadanos estamos ante obras maravillosas con una iconografía que nos habla de la fauna y la flora de los países iberoamericanos y ni siquiera la entendemos”, destaca.

La solución es clara: dejar de ser un sector marginal de la economía para convertirse en un ámbito clave de una estrategia central de crecimiento

Hay que dejarse ayudar por los artesanos, la cosa es un poco al revés, insiste.

“Necesitamos una alfabetización visual que nos invite a llevar una relación con la naturaleza y la vida un poco más armónica. Si cada uno de los ciudadanos de los países iberoamericanos compramos esos productos, nos hacemos un favor. No solo se trata de ayudar al sector, sino de ayudarnos a nosotros mismos, a nuestra cultura y al planeta”.

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