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Por qué es importante una vacuna universal contra el coronavirus

La carrera para lograr la vacuna contra el coronavirus tiene múltiples desafíos: primero acelerar su desarrollo, luego poder producirla a gran escala, y tercero, asegurar su aplicación de forma masiva.

Aunque la vacuna contra el coronavirus aún está en desarrollo, hay preocupación de que los intereses de los gobiernos más ricos y las empresas se antepongan a la necesidad universal de salvar vidas.

Por eso, más de 140 líderes y expertos/as internacionales, entre las que figura Rebeca Grynspan, a cargo de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), firmaron una carta en la que instan a la Asamblea Mundial de la Salud -el mayor órgano de la decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS)- a forjar un acuerdo global que asegure el acceso rápido y universal a vacunas y tratamientos de calidad garantizada, en los que la necesidad se priorice por encima de la capacidad de pago”

Tras recordar  que la salud es un derecho fundamental de todo ser humano, piden que se garantice que las inmunizaciones y las terapias “estarán libres de patentes y se distribuirán equitativamente a todas las naciones y personas”.

Algunos países y empresas que invierten millones de dólares y tiempo en investigaciones han expresado sus objeciones a una vacuna universal.

El director general de la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica (Ifpma), Thomas Cueni ha dicho que poner en duda la propiedad industrial por el Covid-19 «crearía incertidumbre y enviaría un mensaje equivocado a las compañías farmacéuticas que se han arriesgado en grandes inversiones para reutilizar medicamentos para el tratamiento de pacientes con COVID-19 y ampliar la fabricación».

Sin embargo, Grynspal aclara que “hay millones de dólares de fondos públicos que se han usado para la investigación, y algunos de los proyectos han salido de las universidades (con fondos públicos)”

De hecho, la Unión Europea (UE) lleva recaudados ya 9.844 millones de euros para una vacuna universal, 6.500 de los cuales provienen de países u organizaciones de la UE, según las cifras más recientes de la Comisión Europea.

“Es la cooperación internacional que tienen que hacerla disponible para todo el mundo, por razones éticas, altruistas, y de preservación, porque si alguna población se queda sin acceso a la vacuna, pueden contagiar al resto”, remarca Grynspan.

Gratuidad de la vacuna

La secretaria Iberoamericana explica que muchas veces las investigaciones iniciales las hacen universidades o centros de investigación con fondos públicos, pero luego las fases siguientes las continúan las compañías.

“Por lo tanto tienen que haber acuerdos, esto tiene que ser un esfuerzo público -privado, porque no sabemos quien va a llegar a la meta. Esos acuerdos tienen que poder ser producidos en masa y que lleguen a todo el mundo”.

Existen experiencias similares, como la Alianza Mundial por las Vacunas y la Inmunización (GAVI), una asociación fundada en 2000, con capital tanto del sector público como privado, apoyada por la Fundación Gates, que lleva las vacunas a los países más pobres.

“En el caso actual, hay un interés superior, porque el 80% de la población mundial se puede infectar, entonces, la lucha contra el coronavirus solo se puede ganar si los diagnósticos, los tratamientos y la vacuna son de acceso universal”, dice la secretaria general iberoamericana.

Grynspan cree que las farmacéuticas, en sus alianzas con los organismos públicos, pueden llegar a la misma conclusión, de que “esta lucha la ganamos juntos o no la gana nadie”.

El temor de los líderes y expertos/as internacionales no es casual. El acceso desigual ya se ha producido con vacunas anteriores.

Las lecciones aprendidas

Grynspan recuerda la dolorosa lección que dejó el VIH y el ébola.

“Como el ébola se contuvo en algunos países de África, no hubo una alianza internacional que sumara esfuerzos y conocimientos para sacar una vacuna, y todos sabemos lo doloroso que fue esa experiencia para África”.

En el caso del VIH SIDA, aunque se ha avanzado en los tratamientos, “debemos recordar que al principio fueron muy costosos y no hubo acceso individual, hasta que se gestó un movimiento internacional para poner a disposición los primeros tratamientos genéricos, (la campaña por los retrovirales), pero pasaron muchos años hasta eso”.

“En este momento, el éxito dependerá de las decisiones que se tomen en la asamblea, en la OMS, y de cúanta presión y esfuerzo hagamos todos en la dirección correcta para que esto sea una realidad”.

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