¿Qué falta para un empoderamiento real de la mujer?

A debate

¿Qué falta para empoderarse de verdad?

A pesar de los avances, el techo de cristal que sufren las mujeres pervive y las cifras de desigualdad siguen siendo alarmantes. ¿Cómo podemos lograr el 50/50?

Aunque se han logrado importantes avances para garantizar los derechos de las mujeres y caminar hacia la igualdad de género en todas las esferas y en todos los ámbitos, las cifras de desigualdad siguen siendo elocuentes. Se han conseguido cambios normativos y hay una apuesta por políticas políticas focalizadas, pero la inmensa mayoría de las mujeres en la región trabajan en empleos precarios, inseguros e informales, sin amparo de la legislación laboral ni protección social. Además, siguen percibiendo un salario inferior que los hombres por un trabajo de igual valor.

Junto a ello, la creciente participación de las mujeres en el mercado laboral no se ha visto correspondida por un aumento significativo de la participación masculina en el trabajo no remunerado. Las responsabilidades domésticas y de cuidados
 continúan recayendo fundamentalmente en las mujeres, limitando las oportunidades y tipos de trabajo a los que estas pueden acceder. Un escenario ambivalente, con logros pero con muchos límites, que lleva a una pregunta ineludible: ¿qué es lo que no se está haciendo bien?

Voces
Daniela Brandazza

Daniela Brandazza

Directora Senior de S&P para América Latina y Canadá.

Las mujeres también podemos hacer mucho más por nuestras pares desde el lugar que nos toque estar

Gladys Paz

Gladys Paz

Directora de Global Humanitaria Guatemala.

Necesitamos espacios para cumplir como personas y profesionales, y ser respetadas en todo momento

Argumentos a tener en cuenta
  • La participación femenina en el mercado laboral es significativamente menor a la masculina en todos los países de Iberoamérica, existiendo una brecha de al menos 25 puntos porcentuales con los hombres: las mujeres tienen una tasa de participación laboral de alrededor del 50%, mientras los hombres alcanzan el 75%.
  • La tasa de desempleo femenino en la región alcanza un 9%, comparado con 6.7% para los hombres.
  • En América Latina y el Caribe, 8 de cada 10 mujeres que se insertan en el mercado laboral lo hacen en empleos y sectores de baja productividad.
  •  El salario percibido por una mujer en la región, en promedio, es de un 86% respecto al de un hombre, brecha que se incrementa cuanto mayor es el nivel de estudios.
  • Las mujeres dedican entre el doble y hasta cinco veces más tiempo que los hombres al trabajo no remunerado.
  • Todo ello a pesar de haber logrado casi paridad en educación. No estamos aprovechando un 60% de nuestra inversión en educación (400 mil millones de dólares) debido a las trabas del mercado a la participación de las mujeres, por el embarazo temprano y por la falta de medidas de conciliación entre la familia y el trabajo.
Documentos de interés
Bibliografía
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